martes, 23 de agosto de 2016

DIFRENTES CON PROPOSITO

 “Vale más la soledad que la vida matrimonial con una persona agresiva y de mal genio”
Proverbios 21:18.


Les confieso que busque todas las versiones tratando de acercarme a una traducción más diciente de nuestro día y me quede con esta.



Sé que como hombres nos fascina ese texto porque da entender que los conflictos se originan por la mujer, pero el texto es más profundo yo me atrevo añadirle mujer y Hombre…porque las rencillas en el hogar muchas veces no son fomentadas por la mujer sino por el hombre.

Que cosas pueden generar rencillas y mal genio  en el hogar:

·         Actitudes deshonestas
·         Palabras hirientes
·         Ausencia de expresiones afectivas
·         Lenguaje tosco
·         Critica permanente
·         Descuido de las obligaciones, etc.

Solo para citar algunas, sé que existen muchas más pero estas suelen ser las más frecuentes.

Las parejas están llamadas a descubrir y dar respuesta a los diferentes conflictos que se presentan a diario en el hogar.

Lo que muchas parejas desconocen es que arrastran de sus antiguos hogares (padres) cosas culturales y de situaciones de vida que intentan mezclar en su nueva relación. Pregúntese por un momento; ¿Cuántas veces no intentado usted dar soluciones a ciertos conflictos como lo hacían sus padres? De allí que el ejemplo que traigamos es fundamental porque muchos de nuestros padres desgraciadamente no resolvían los problemas de la mejor manera.


Una tendencia que heredamos es el pensar que nos equivocamos de pareja, como solíamos escuchar de nuestros padres esto constantemente, terminamos relacionando el matrimonio como la cruz que hay que llevar que habla la Biblia.

Que desatino tan grande. Necesitamos conocer algo del trasfondo de nuestras parejas quizá ello nos conduzca a reconocer sus acciones y actitudes. Este ejercicio sin duda conlleva a que nos volvamos más comprensivos y tolerantes con el otro.

Nuestra crianza y las experiencias del primer hogar nos persiguen aun hasta viejos, esto no quiere decir que no podamos mejorar actitudes nocivas para  nosotros y para las relaciones. La madurez se adquiere cuando la persona  aprende a reconocer esas flaquezas de comportamiento y esos errores de pensamiento, descubre a Dios y se enfoca en la construcción de una persona más sociable y acorde con los principios Bíblicos y la aplicación de estos para su vida. Cuando Dios comienza a trabajar en una persona su propósito es terminar esa obra en ella, así lo expresa Filipenses 1:6 “El que comenzó la buena obra en vosotros, la perfeccionara” en otras versiones dice la “Terminará” Este trabajo tiene que ver con que Dios lleva a la persona a reconocer sus propios errores y trabajar en la erradicación de ellos y en el fomento de virtudes que le ayuden en la convivencia diaria con su prójimo, entendiendo la esposa como parte de este prójimo.



 El hecho de que nuestros padres nos hayan amado y acompañado en nuestro crecimiento hasta formarnos adultos no quiere decir que ellos hayan actuado de la manera correcta, su educación tenía falencias, ellos también tenían actitudes erróneas y es allí donde Dios quiere formarnos para que cuando se formen relaciones de pareja esa cadena de ejemplo generacionales se corte y se construya en pareja una que haga de esta nueva sociedad un hogar fundamentado en el propósito divino para la pareja y la sociedad.

Para ello es menester conocer que hay diferencias pero que estas no pueden permitir actitudes nocivas para el crecimiento de la relación.

Se necesita hoy construir hogares donde hombre y mujer asuman sus roles, devuelvan el diseño divino tan menospreciado por las nuevas tendencias neo liberales que ante el fracaso humano no divino (Dios es perfecto) de los matrimonios hoy,  intentan fomentar otro modelo que atenta contra  la permanencia del hogar y la familia diseñada por el creador.


Reconociendo que hay diferencias en la pareja y que existen herramientas divinas y humanas para solucionar los conflictos es imposible pensar que el divorcio siga siendo una opción que muchos acaricien ante el primer conflicto. Debemos aprender a entender que los conflictos y los problemas hacen para de la vida y que el problema no son ellos sino las salidas que les damos.


¡Que Dios nos ayude!

CADA DIA MEJOR



“Cuán hermoso eres, amado mío, y tan placentero. Ciertamente nuestro lecho es de exuberante verdor”.
Cantares 1:16 (LBLA)


Todos las parejas presentan problemas, donde haya seres humanos habrá diferencias de criterios y convivencia, eso no quiere decir que no se pueda tener una relación exitosa. Entendiendo la palabra exitosa como bien llevadera. Cuando Juan el apóstol escribe  a su amigo y le expresa el deseo que prospere su salud y en todas las cosas así como su alma le está deseándole es que tenga un buen viaje por la vida. ¡Cuántos hay esperado con ansias un viaje? Cada sitio y lugar de para resulta en una experiencia maravillosa, haga de su relación ese viaje.  ¿Cuántos han disfrutado de ese viaje planificado? La vida y cada uno de sus componentes tienen esos mismos ingredientes, el deseo que  todo salga bien. La vida de pareja no es ajena a ello, nadie se casa visualizando el fracaso, siempre las más sanas intenciones se juntan a la hora de formar una relación.

Entonces ¿Por qué fracasamos? ¿Será que Dios no quiere que usted sea feliz? Pero aun, ¿Será que el matrimonio no es para usted? ¿Quizá, usted nació para estar solo? Nada es más absurdo y salido de lugar que estas afirmaciones, en primer lugar Dios no prepara a nadie para el fracaso en ninguna disciplina de la vida, en segundo lugar Dios es todo un caballero y aunque no comparte nuestras decisiones en muchos momentos no impide que asumamos decisiones así él sea consciente de que no fueron las mejores y en tercer lugar ¿Quién dijo que la vida de pareja era solo color de rosa? La convivencia en pareja requiere de unos acordes que es necesario tocar para que la melodía suene más agradable y por último la decisión de estar solo no corresponde a Dios sino a sus propias convicciones.

Para llevar una buena relación al menos deberíamos tener en cuenta estos consejos:

APRENDA A DIFERENCIAR. Haga diferencia entre verdaderos problemas y cosas casuales. Hay roces y cosas sencillas que suceden a menudo en la relación que lejos están de crear contienda, aprenda a sortearlos y no arme un drama de ello. No dimensione las cosas, sea sabio en descubrir cuáles son las verdaderas situaciones que colocan en jaque su relación y dele un trato maduro apropiado.

TODO TIENE SU TIEMPO. Los problemas hay que enfrentarlos pero ellos también tienen su momento de ser afrontados. Para ello las personas deben estar receptivas no tratarlos en instantes de mal humor, de un día pesado, de situaciones difíciles, lo más probable es que la cura resulte siendo peor que la enfermedad. Busque el momento propicio y  cuide su lenguaje y sus gestos aunque no creas estas últimas pueden llegar a ser más contundente que sus mismas palabras.



Los problemas por complicados que puedan ser no tiene por qué mudar su rostro, descomponerlo, sacarlo de su control, si esto sucede temo decir que no está siendo controlado desde su interior por Dios sino por su propia carnalidad. Afrontar un problema requiere de preparación y de imaginar las posibles reacciones del otro y que actitudes  tomarán ambos  frente a ello.

NO GUARDE COSAS EN SU CORAZÓN. Esas pequeñas zorras echaran a perder tarde que temprano el cultivo. Nuestro corazón  tiende  a guardar ciertas cosas por evitar discusiones o no por no herir a la otra persona y cuando menos piense aparecen en sus labios para salir a flote. Exprese sus molestias utilizando el lenguaje y gestos correctos. Usted se siente mal por algo y lo que busca es encontrarle una explicación o una salida para bien no para profundizar la crisis.

SOMOS DIFERENTES. ¡Gracias a Dios! ¿Se imagina que pensáramos igual a todo momento? La vida la enriquece es la diversidad, pero esa diversidad debe ser moderada hay conceptos que no podemos aceptar del otro y menos permitir. Pero en ciertas situaciones es normal que las personas tengan diferentes puntos de vista sin decir que necesariamente usted tiene la razón. Muchas de estas diferencias no afectan el amor mutuo y no afectan la convivencia  y pueden hacerse un esfuerzo y seguir adelante con ellas. Nuestra actitud  puede llevar a un cambio más adelante del otro.

GUARDESE DE LA CRÍTICA Y LA COMPARACIÓN. La crítica es buena cuando su sentido es la edificación del oyente, pero cuando se usa para resaltar solo las fallas del otro suele hacer daño. Criticar no ayuda al contrario distancia hasta los mejores amores. La crítica debe ir acompañada de una virtud que resalte al otro en lugar de atacar su autoestima. La comparaciones son odiosas decían los antiguos y sí que tenían sabiduría. Casi a nadie le gusta que lo comparen porque cada uno de nosotros somos una unicidad. Los ambientes y los contextos suelen ser diferentes por lo cual la comparación muchas veces no atina para todos los casos y termina causando heridas emocionales.



CONCLUSIÓN
No pretendo en ser un experto en temas de pareja pero como dijo Pablo pienso yo y el Espíritu da testimonio de esto que si tenemos en cuenta estas pildoritas ¡¡¡ah problemas que nos evitaríamos!!! y se podría llevar una relación con ejemplo para nuestro hijos o y otras parejas.


¡Que Dios nos ayude!

domingo, 13 de diciembre de 2015

GPS DIVINO EN CASOS DE NECESIDAD DE ESPOS@




“El que haya esposa encuentra el bien…”, no es una afirmación para buscar compañer@, ya que cada cual puede manejar su estado sentimental según lo determine. Algunos han decidido no buscar espos@ y quedarse solteros y servir al Señor en esa condición, más tiempo y menos compromisos. Otros han determinado que estar solos no es lo suyo, por lo cual buscan acompañante para su vida.
Unos expresan que andan en búsqueda de la media naranja que no es ninguna media, es una entera. Uno no se une a media persona se une a un ser completo con valores y defectos, aciertos y debilidades.

Para facilitar que esa búsqueda sea asertiva y efectiva existen algunas señales bíblicas que sería bueno poner en práctica para evitar los índices de fracaso.

Yo les muestro un  camino mejor como diría Pablo es permitir que Dios nos guie a través del discernimiento. El discernimiento es la capacidad que da Dios a través del Espíritu Santo para descubrir  las verdaderas intenciones de una persona.

El discernimiento es un don de Dios dado al creyente que en comunión con el Espíritu Santo puede comprender si alguien le conviene o no (visto en términos sentimentales). Pero este no es suficiente, puede ser que la persona sea la indicada para formalizar un matrimonio, pero ¿Está usted preparado para casarse? O mejor ¿Está la otra persona preparada para casarse? Es un compromiso mutuo por lo cual los dos deben estar encaminados en el mismo propósito, de no ser así es muy probable que  hallen roces permanentes o la separación con el tiempo.



Los muchachos usan una expresión muy de ellos y es “Empelicularse” y parece que muchos cristianos caen esta red. Apenas ven a alguien con ciertos atributos expresan “…este es “y después se dan cuenta que eran simples punsonazos, corazonadas pero la otra persona ni siquiera se le pasa por su mente que usted está interesado en ella con fines amorosos.
No todos maduran con la edad, he visto personas maduras a los 18 años como he visto personas de 40 años aun inmaduras. La madurez la deberían dar el conocimiento de Dios, los años y las experiencias de la vida pero no suele así. Una persona madura conoce a que se enfrenta, tiene definido sus propósitos en la vida y está dispuesto a sacrificar cosas en beneficio de la relación de pareja.
El amor moderno suele ser confundido con la atracción o los apegos, “…Si no es para mí no es para nadie…”… Yo l@ amo y no permito que nadie se acerque a ell@”… ¿Es esto amor?, o un simple egoísmo ya sea machista o feminista. Esto difiere mucho con el verdadero amor descrito en Corintios 14:1-4. El verdadero amor se alimenta de unos ingredientes poco compatible con lo expresado anteriormente. Es paciente, servicial, sufrido etc.


Todo esto porque el amor requiere de paciencia, compromiso y cierto grado de sacrificio. La madurez lleva a la persona a comprender que se casa para toda la vida por lo cual al dar ese paso está afirmando su compromiso hasta que la muerte los separe.

Las parejas deberían casarse conociendo sus roles. Es saber sus deberes y obligaciones, los cuales la Biblia describe perfectamente en Efesios 5:22-31; Colosenses 3:18-19; I Pedro 3:1-7; Tito 2:1-5; I  Corintios 7:1-16.

Un tiempo de exploración mutua. Explorar tiene que ver con descubrir, en el noviazgo que es el tiempo anterior al matrimonio se descubren gustos y comportamientos que son claves al unirse.
La reacción de una persona ante ciertas situaciones muestra cómo se comportará en el matrimonio cuando esos hechos acontezcan por lo cual no se puede dejar pasar por alto estos signos de alerta, que tipo de relaciones amigables establece.

El comportamiento de una persona dicen los psicólogos esta grandemente influenciado  por las personas que forman su entorno amigable. (I Corintios 15:33)



Acuerdos en temas claves de interés y manejo mutuo. Temas de  moralidad, el dinero, la relación con los suegros, el servicio a Dios, los hijos no pueden ser ajenos y deben ser tratados al interior del noviazgo ya que suelen ser temas álgidos de conflictos y roces permanentes.

¡Que Dios nos ayude!

ENCONTRANDO LA PAREJA PERFECTA





Durante muchos años hemos escuchado personas decir: Dios me mostró esta persona para mi… Desde que la vi me di cuenta de que era la persona que Dios tenía para mí. Sin duda que frases como estas no nos son ajenas entre nuestro círculo familiar sobre todo cuando este es creyente.
Mucho tiempo después hemos sido testigos con nostalgia del rompimiento de dichas relaciones y nos preguntamos: ¡Dios no se la mostró? ¿Por qué pues fracaso esa relación, se equivocó Dios?
Sin duda que podemos aseverar sin margen de error que Dios nunca se equivoca, él es perfecto y sabio por naturaleza. Sin tratar de defender a Dios, de hecho Dios no necesita que lo defendamos, lo que ha pasado en muchos casos es que esa primera impresión ha sido más una motivación del corazón que una señal divina.



La Biblia no nos dice que Dios ha elegido una persona especial para nuestro matrimonio, tampoco dice que todos deben casarse porque  es el plan y propósito de Dios para el hombre o la mujer, pero si nos da varias indicaciones que deberían tenerse en cuenta a la hora de escoger la persona ideal para comprometerse. Uno de estas es “no unirse en yugo desigual” es decir no comprometerse con una persona que no profese su misma fe en Dios, la Biblia llama a esta persona “incrédulo” (II Corintios 6:14-15). En I Corintios 7:39, el apóstol Pablo habla de la libertad que tiene el creyente para casarse pero dice que en el Señor, es decir, una persona temerosa de Dios, que agrade a Dios en sus pensamientos y acciones. Es claro que la Biblia no enseña como casarnos con la pareja correcta.
La Escritura da por sentado que como creyentes en Cristo nuestros pensamientos, actitudes y acciones se orientan en la dirección correcta y si una pareja cristiana comprende lo que Dios exige, lo que espera de cada uno, lo más natural es que ya cuentan con el ingrediente necesario para formalizar una relación.

Un tabú que existe es pensar que uno puede  encontrar  personas perfectas, si ese es su pensamiento lo más probable es que usted se quede solo, no existen personas perfectas, ni relaciones perfectas, existen personas nuevas con una mente renovada por el poder del Espíritu Santo.



Retomando la idea inicial de si Dios escoge quien ha de ser nuestra pareja es importante saber que Dios respeta las decisiones humanas, su libre albedrío y los gustos de cada cual.

Puede ser que algunos momentos las circunstancias  coincidencia y que la persona que es objeto de tu admiración sienta  vea en ti las al conocerte señales de un posible partido para su vida, pero es muy difícil que sin darse el espacio de tiempo necesario para tratarse mutuamente puedan llegar a formalizar su unión con éxito. Dios permitió que Abraham enviara a su criado con algunas especificaciones y hallará éxito en su viaje( que fuera de su misma linaje y temerosa del Dios de Abraham) para la escogencia de la esposa de su hijo.


sábado, 11 de julio de 2015

VIAJERO FRECUENTE


Esa mañana no era normal, tenía un tinte diferente. Era un día despejado donde se podía observar el cielo  en todo su esplendor, un leve pájaro que vuela a la distancia, un objeto distante que escaramucea en el cielo; si, toda  esa belleza  era fácil de  percibir. Arturo, pensó dentro de sí “que tarde más hermosa…” Arturo era un soñador, un contador de historias de amores, con un corazón romántico que parecía estar a su lado derecho, de palabras dulces, y de una alegría contagiosa las cuales mucho le admiraban en sus reuniones. Lo que no sabía Arturo es que el atardecer suele llevarse sin explicación alguna contadas veces la hermosura de un radiante día, esa magia de poesía ardiente que encierra el calor del medio día. Cuando la tarde fue cayendo el sol fue perdiendo su vigor y una densa nube pasó por su rostro para ocultar su profundo brillo, nubes espesas con ciertos rugidos se convertían en pequeños puntos que tendían a unirse formando una extensa sabana de oscuridad en lo más alto de la tierra, parece ser que comenzaba a escribir una nueva historia. Así suele ser el amor; brilla en todo su esplendor, brota en los terrenos más áridos cuando llega, es amado, deseado, pero cuando irrita, se quisiera que entregara el hospedaje, ,se alimenta de promesas y buenos deseos, se carga de un poderoso animo por alcanzarlo todo, se convierte en un valiente capaz de desafiar todo lo que se interponga en su camino  y con el paso del tiempo la gasolina de la ilusión y el olor de la rutina  comienza a transformarlo en un frío féretro indefenso y mal oliente que pronto hallará sepultura.




El amor obedece a una construcción mutua, es un regalo de Dios, es bueno en gran manera, pero es aplicado por seres imperfectos, orgullosos  que defienden su egoísmo, su independencia y sus propios interés en lugar de transformarse en beneficio de  la relación hasta hacerla un  cordón difícil de romper. Cuando se ausenta el amor las cosas tienden a desaparecer

“…Se nos acabó el amor;  se nos fue así no más sin avisármelo “Así dice la canción de la conocida cantante Maía  sus líneas reflejan la perdida de ese encanto mutuo y la cruz que está obligado a cargar quien se niega aceptar que todo ha llegado a su fin; que su apuesta al amor es un cheque al portador, cuyos fondos están en cero.   Muchas veces no es que el amor se haya ido es que nosotros mismos  le hemos ayudado a empacar su maleta.

Por tiempo los expertos han sostenido que el verdadero amor tiene un tiempo de duración de tres años a cuatro años lo que continua allí es una rutina permanente donde la pareja se acostumbra al otro y los que no,  terminan transitando la vía dolorosa de la separación.

El verdadero amor no se cansa, es innovador, soñador, y está presto a los ajustes necesarios que toda corriente contraria con sus vientos y mareas pueda traer; se esfuerza por la  integridad y permanencia.

Es una lucha permanente, consientes que toda relación entre seres humanos sea de amistad o matrimonio está sujeto a dificultades que en lugar de separar deben llevar al crecimiento, a la madurez, una mejora y compromiso de las partes involucradas.
El amor se puede enfriar, es natural que pase por instantes oscuros, momentos de hastío, lo que no debe es morir, debe tener siempre sus primeros auxilios a tiempo mientras se asume una atención más formal, si no se mantienen las  alarmas encendidas puede acabarse por varias cosas siendo una de ellas y quizás el factor más importante: el descuido.





Pero ¿qué factores pueden influir en que el amor se enfríe?

RESISTENCIA AL CAMBIO. Las personas no aceptan que la negativa a un mejoramiento o cambio de actitud frente a la relación trae efectos positivos para la ellas y la pareja, persisten en engañarse expresando que todo está bien tendiendo una cortina de humo que tiene a esfumarse con la salida del sol de la realidad en poco tiempo.

ALTAS EXPECTATIVAS. Muchas personas esperan demasiado de otros; desconocen que la relación es entre un hombre y una mujer que están dispuestos y abiertos a dar lo mejor de sí. Cuando se colocan  altas expectativas es posible que aunque la relación sea estable al no lograr los estándares previstos genere desanimo.

MOTIVACIONES ERRADAS. Se entrega el corazón  pensando que se puede convivir con esa persona a pesar de las visitudes, problemas o  cosas. Muchas relaciones se les pueden vaticinar su final aun sin haber empezado, por las costumbres, valores, actitudes o formas de percibir que uno de los dos o los dos tienen frente a una relación de pareja. Las motivaciones erradas tarde que temprano serán un detonante que obstruirá la continuidad.

HILOS ENREDADOS. Vacíos no resueltos, las personas  buscan suplir necesidades y faltantes ya sea carencia afectiva o fantasías mentales buscando llenarlos con el otr@, cuando se suplen se pierde el interés y se descubre que esto no es suficiente para continuar adelante, el otro caso sucede  cuando estas carencias continúan a pesar de… suele anidarse  frustración y desinterés.

PREOCUPACIÓN POR EL OTRO. Cuando una persona comienza a percibir que en su vida  pueden pasar días sin saber del otr@ , o cuando lo ve ya no se sienten esas leves cosquilleos del estómago, cuando comienza a molestarle cosas que en otro tiempo le parecían maravillosas, cuando comienza a ver los defectos del otro al punto de perder la atracción y que la soledad puede ser más placentera que la compañía con esa persona, preocúpese, usted ha emprendido el largo viaje del olvido.




CONCLUSIÓN.

Con el paso del tiempo y de los años las personas cambian, no es lógico que también cambien  las relaciones a menos que sea para bien de la pareja, siempre el ingrediente que la sostendrá serán los mismos, aquellas cosas que hicieron brotar la ilusión de una unión serán fortalecidos, alimentados, cuidados con el propósito de permanecer unidos. Una de las causas que impide que esto se logre es la inmadurez de alguno o de la pareja que olvida su compromiso inicial y la cultura que tiende a ver el matrimonio como un tratado obsoleto.


miércoles, 20 de mayo de 2015

COMO RECUPERAR EL AMOR PERDIDO CRÓNICA DE UNA SEPARACIÓN ANUNCIADA


Hace algún tiempo tuve la oportunidad de compartir con un matrimonio con el cual  algunos años atrás había tenido una relación de amistad muy cercana que me permitía conocer a fondo su situación de pareja. Al visitarme por ser pastor note cierta  preocupación difícil de esconder en sus rostros. Era tal la evidencia de sus  problemas que era imposible que sus semblantes no proyectaran la amarga sensación de una tristeza interna hasta el punto que rompí el hielo hablando de ciertos momentos memorables que compartimos como amigos y la necesidad de no dejarlos morir que hacen parte de la felicidad, pero que muchas veces se pierden por  los enredos y afanes de la vida.

En la conversación comprendí que habían intentado de diversas maneras una solución a su problemática sin resultados visibles. Es más, estaban en la capacidad de pedirse perdón mutuamente después de herirse  e igual soportar las huellas dejadas por  agresiones verbales y físicas.  Al escucharles atentamente percibí  las  buenas intenciones y el buen ánimo que mostraban al reconciliarse, pero aun así se sentía que el recaer nuevamente en los mismos errores les hacía sentir frustrados en sus intentos.



El amor era visible en sus gestos y palabras que fluían  en medio de su confesión. Es triste y duro para un consejero asistir  parejas con claros signos de violencia física y una coraza de resentimiento y resistencia ante el maltrato  verbal que causa daño en lo emocional  y descubrir entre líneas en sus palabras  que sienten que no deberían hacerlo.

Una de las cosas que los mantenía  frustrados es que no vivía  el tipo de relación que idealizaron  cuando eran novios y que los llevó a soñar con ese tipo de concordancia necesitaba un mayor complemento que llegaría sin duda al estar casados. 

Por un momento sus palabras se entrecortaron para dar lugar a la nostalgia de lo que pudo ser y no fue y ya no era, evocaron entre distantes lágrimas que corrían por sus mejillas como  sus primeros años de novios y después de casados fueron  fiel reflejo de un hermoso jardín (relación) florecido de detalle, palabras y gestos amorosos donde convivían hermosas flores de expresiones  agradables  de diferente especie.
¿Qué hace perder el encanto?  ¿Cuánto hace que  no experimenta alegría en tu relación? ¿Donde está la chispa del noviazgo?
Fueron preguntas que lance en mi desespero interno por hallar respuestas que permitieran hacerles recapacitar y porqué no, encontrar el eslabón perdido que los tenía sumido en la indiferencia e impaciente por separase para no sufrir más. Pensé que si podía encontrar ese momento en el cual sus vidas  cayeron en la fosa del  egoísmo y  en la cárcel  de la intolerancia al punto de  no  soportarse el uno al otro, podía desde mi impotencia  desafiarlos a emprender una nueva aventura  amorosa sin detenerse en el tiempo que llevaban viviendo y proyectándose más en lo que les restaba por compartir.

Después de escucharlos un tiempo y orar en silencio mientras hablaban, busque apoyo  en la sabiduría divina, les pregunte  de quien era  la obligación de crear aquellos momentos perdidos entre disgustos y frases cortantes. Por un momento quite de sus mentes todo apoyo humano en el cual se pudieran justificar y los deje solo frente al silencioso  cuarto de sus propias vidas para que hallasen una respuesta entre las oscuras cortinas que escondían  ellos mismos.

Basado en lo que nos enseñan las Escrituras y mi experiencia personal  como consejero le explique a esta pareja que la capacidad de emprender cambios  para mejorar  la situación actual en que se encontraban y que el recuperar todo lo perdido como pareja por los hechos pasados se encontraba en el interior de cada uno. Los seres humanos son los únicos seres creados con capacidad de sobrevivir a las tormentas y dificultades de la vida construyendo ambientes de convivencia diferentes. Proseguí en mi dialogo ampliándoles  este concepto de que no importaba cuan duro hayan sido esos momentos, Ni que tan larga y oscura haya sido esa horrible noche de disgustos, peleas y celos,   ni cuánto daño se hayan hecho emocional y  físico, todo estaba reducido a dejarlo atrás y era algo  por lo que irremediablemente no se podía hacer ya nada. Todo estaba supeditado si adoptaban posturas racionales y producirán un espacio para reconocer el nuevo  los cambios que operarían.  

Recordé un dicho que alguna vez  leí en un librito de relaciones humanas. “No llores por la leche derramada que con llorar no sacas nada”. El apóstol Pablo corrobora  esto en  Filipenses cuando dice  “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta…” Filipenses” 3:13.

El matrimonio no es resultado de lo ocasional, ni funciona porque simplemente dos personas tomaron la decisión de unir sus vidas y ser una pareja.  Antes de la creación del mundo ya el arquitecto del universo  había establecido las bases que sostendrían la vida del matrimonio y  las normas  para caminar en el bajo la bendición. Cada persona debe descubrir cuáles son las cosas afines que existen  antes de unirse y cuales son aquellas que no pueden tolerar del otro  para no entrar con el paso del tiempo en una lucha por intentar llevarlo a ser como él o ella desea, provocando los  roces  ya  conocidos.   

Cada pareja debe preocuparse por descubrir  los pasos necesarios para que sea una realidad.  Existe una idea que el matrimonio por ser divino no puede fallar, pero eso  es una verdad a medias ya que  lo que es de Dios es perfecto, verdadero  y bueno en gran manera pero no podemos olvidar que son los hombres los que adulteran o pasan por alto dichas leyes. Tampoco el matrimonio  es producto terminado, al contrario es  algo que se construye en el diario quehacer, en el diario interactuar y en la diaria inversión de tiempo, dialogo y compromiso con la pareja. Es algo que funciona cuando la pareja consientes de su decisión aceptan el compromiso de ser fiel hasta la muerte y de no dejar  que la maleza del odio eche a perder el cultivo sagrado del amor.




En esta terapia los introduje en la necesidad de reflexionar  como  los las muchas salidas  que se buscan para huir y los escapes que escapes  en los cuales se caen para suavizar  un poco la dura realidad y llenar vacíos o carencias en la relación terminan siempre al final mostrando su inefectividad  y la realidad de que nada puede sustituir el “dulce sabor del amor fiel” que destila del panal del verdadero compañero (a),  cada uno es un complemento necesario  por lo cual se necesitan mutuamente.

Después de largos minutos de escucharles y platicar sobre la relación, expuse a su criterio algunos consejos que les podían ser de gran ayuda si cada uno estaba verdaderamente interesado en recobrar el amor perdido.

Este  sencillo pero efectivo método les permitiría  volver a experimentar aquel olvidado sentimiento de ser especial para alguien.

Cada día uno de los cónyuges debería  consigo mismo adquirir el compromiso de realizar una  acción dedicada al otro que sabe le hará feliz. Sin duda ocuparnos de la felicidad del otro es una labor que  anima a  la  creatividad,  conocer sus gustos, y porque no de de colocarnos en el lugar que nos gustaría  sentirnos.

En realidad no se trataba de  grandes inversiones, comprar el auto que a ella le gusta, llevarla a un crucero por el Caribe, regalarle una tarjeta de crédito para que ella la use libremente, et., o en la mujer regalar la ultima loción de parís,  invitarlo a la final de la Eurocopa con todo los gastos pagos o cómprale el último teatro en casa que ha salido al mercado sino más de bien de pequeños detalles que enamoran, que avivan  el fuego interno  y  prende la chispa mágica del amor  manteniendo fresca la ilusión y los sueños despiertos. Son detalles creados del corazón con pequeñas dedicatorias de  interés por el otro, recetas repletas de ingredientes amables, cariñosos; acciones motivadas  por el deseo de conquista, atracción y permanencia.

Una búsqueda sincera de Dios guiará a la pareja al reconocimiento que ambos fallan pero también  pueden enmendar sus errores y continuar unidos.

La vida está compuesta de momentos  y el autor de Eclesiastés capitulo 3, comprendía que “todo tiene su tiempo” que en la misma persona de un instante a otro  puede pasar del amor al dolor; de la alegría a la tristeza; del vacío a la  plenitud; instantes vividos que quizá nunca se  vuelvan  a repetir  por lo cual es necesario no pasarlos por alto.

Sacar un  instante para analizar la calidad del tiempo dado  al cónyuge y planear nuevas estrategias de conquista encenderá nuevamente la chispa apagada  del amor.


Pensar en invitar a Dios a nuestras vidas y hogares demuestra el grado de interés y valor que damos a nuestra relación. Cuando Cristo llega a la vida de un hogar aquellas obras de la naturaleza carnal (celos, iras, pleitos, contienda) se doblegan para dar paso a una relación más estrecha con nuestro Salvador. Como en esta lección puede que igualmente se deje a Cristo para última hora cuando la crisis del divorcio esta  a la  puerta y ya no queda más escapatoria.

Aun en esos momentos finales de llamado,  Cristo sigue siendo la respuesta al problema de la pareja.

El matrimonio salió de la oficina y se perdió en la distancia  para dar lugar a la esperanza.

Meses después me visitaron para saludarme y expresarme porque no habían conocido y aplicado aquellos consejos antes.

martes, 12 de mayo de 2015

AUTO EVALUACIÓN BASE DEL CRECIMIENTO MUTUO DE LA PAREJA

Aceptar las personas como son es un principio de la buenas relaciones y en la vida de pareja mucho mejor; El matrimonio no es la excepción. Aceptar la persona que amas tal cual como es  y entender qué forma  parte vital de ti  y es columna vertebral de tu unión de pareja debería llevarte a la aceptación y valoración ella con sus múltiples defectos. Somos únicos y pueda que aquello que tú le aconsejas para mejorar la convivencia para él o ella no le parezca, o tus gustos difieran, son cosas que debiste ver y analizar antes de unirte y no ahora cuando ya estas conviviendo con esa persona. 



A todos hay actitudes que les causa molestia de su compañer@ pero debes preguntarte ¿Qué estás haciendo con amor para ayudarle a crecer en eso? ¿Es simplemente tu percepción o en verdad es algo que afectaría cualquier relación y no solo la tuya? Por lo general las personas somos resistentes a los cambios, pero otras veces no es que las personas no quieran mejorar o cambiar conductas es la manera en que se pretende que lo hagan ¡A nuestra manera!, lo que no permite que ellos acepten tu acompañamiento. 

Puede que aun ell@s se sientan incómodos con su actitud. Todos los seres humanos han sido creados para anhelar y buscar la felicidad así muchos la busquen en el lugar  o métodos equivocados. Todos quieren sentirse amados. Algunas personas no mejoran porque no saben cómo lograrlo, probablemente no es que no quieran, sino que no saben cómo hacerlo, otros confundidos no creen aún como puede beneficiarles ese cambio y si es de vital importancia para relacionarse con su pareja y entorno. Otro factor puede ser que no esté preparado para la toma de decisiones o temor a los cambios, experimentar algo nuevo no es fácil. Lucy nunca había tenido una relación estable, aunque había tenido varias experiencias amorosas a sus 25 años jamás había compartido su habitación con alguien permanentemente. Cuando se enamoró de Arturo sintió que esa la gran oportunidad pero un mes después  expreso que había sido su peor error, no porque Arturo no fuera un hombre casero, cariñoso, especial, amoroso y detallista sino porque ella no estaba preparada para una convivencia permanente con un hombre.

Los cambios deben nacer y hacerse desde adentro, algunos se requieren por conveniencia mutua, por ejemplo para mejorar la convivencia, pero también son de beneficio personal, porque la persona que genera el cambio mejora su forma de relacionarse con su entorno. En la pareja los cambios deben hacerse sin presiones; ¡Si no cambias me voy…!  y sin manipulación, ¡yo cambio si tu cambias…!.

A la hora de efectuar cambios de comportamiento por la salud de la pareja  es bueno tener algunas cosas claras para que sean de provecho, permítame en este escrito enumerar la primera:

Soy responsable de una sana convivencia. Si una persona no está bien lo más probable es que proyecte esto en su compañer@. Mirar dentro de uno mismo es la mejor terapia que se puede realizar, los humanos sentimos terror a auto examinarnos, estamos cobijados por una engañosa percepción de que el que está mal es el otro, y que el problema del mundo es la gente, ¿Acaso tu no haces parte del mundo?  Pueda que tu cambio no impacte a tantas personas como desearía pero al menos estarás haciendo lo correcto y tu parte. 

Pablo dijo a Timoteo “Ten cuidado de ti mismo” cuidarse a sí mismo es mantener un sano concepto de quien soy y que deseo proyectar en mi cónyuge. Es una  auto evaluación, es aplicarse correctivos de manera personal y forjar hábitos de cambio para un mejoramiento. Es desechar conductas dañinas e implantar actitudes correctas.

¿Has detectado una actitud en tu vida que podrías mejorar por el bien de tu relación? ¿Sueles  auto evaluarte permanentemente? ¿De qué serás capaz por tu cónyuge?

¡Que Dios nos ayude!