Las relaciones con hijos de por
medio se han vuelto común en nuestro entorno latinoamericano, son muchos los
hogares donde funciona el famoso refrán “Los tuyos, los míos, los nuestros”. Y
es que los hijos no tiene la culpa del fracaso de sus padres, en un mundo donde
es normal que las relaciones se fracturen tan fácil por diferentes causas no es difícil encontrar este modelo de hogar.
Los hijos siempre serán una
bendición independiente de cómo se conciban, es Dios quien permite la vida y
todo lo que el permite lo hace con un propósito.
Todos están expuestos a vivir en
cualquier momento una relación con estos matices, hoy no hay parejas seguras,
anteriormente las parejas se jactaban de convivir por 30, 40 años hasta que la
muerte los separara, ese modelo ha sido ultrajado y superado por los moldes posmodernistas donde ni aun el matrimonio es tenido en
alta estima son muchas las parejas que optan por las uniones libres (Unión de
hecho). Los pocos hogares estables hoy muestran síntomas de deterioro,
cansancio y aburrimiento.
La facilidad que da el nuevo
orden mundial de las parejas facilita
que las roturas ya no sean como antes verdaderas catástrofes, donde se guardaba
aun luto al espos@ que se iba, muchas parejas optaban por no volverse a casar,
en fin el divorcio o la separación era considerado una verdadera tragedia, y lo
es aún hoy día cuando miramos las consecuencias que deja, sin negar que una separación siempre deja
fuertes secuelas en la pareja y en los hijos.
La mejor manera de sacar adelante
este tipo de relaciones es utilizando el único mecanismo que puede ayudar a su
sostenimiento en el tiempo: el dialogo.
Está comprobado que cuando hay dialogo las pequeñas o grandes diferencias son
llevaderas y que donde existe diversidad conceptual el dialogo puede ser una
herramienta de acercamiento y armonía.
Ante esta nueva situación
afrontar el dialogo con los hijos es importante antes de formalizar una nueva
relación, recuerde que ellos también tienen sus propios criterios pero se debe
clarificar que se respetan sus opiniones pero que al final como adultos ellos
tomaran normas y decisiones y los hijos deberán acatarlas. y al final
terminaran enfrentados quiera o no a un nuevo estilo de vida familiar. Muchos
de ellos sentirán sentimientos encontrados y manifestaran ira e impotencia al
ver que sus sueños al lado de los padres que ama se han derrumbado y ahora
están a las puertas de un nuevo modelo familiar. Podrá llegar a pensar que la
otra persona se entrometió en su felicidad. Aunque se trabaje buscando la armonía
siempre existirán situaciones de enfrentamientos, pleitos y malos entendidos.
Nunca podremos hablar de parejas perfectas aun estén cubiertas del respeto y la
admiración mutua de ambos cónyuges. Para ellos (los hijos) no será fácil
convivir con otras personas que entraran a formar parte de sus espacios y clan familiar. Ganarse la amistad de los hijos
del otro manteniendo un trato cortes y amable ayuda a que las relaciones tomen
un buen camino, siempre teniendo en cuenta y haciéndoles saber a los hijos que
ellos no van a remplazar al verdadero padre sino que simplemente haz
formalizado una relación de compañero de su mama o su papa.
Los hijos siempre tendrán sus
padres originales, intentar romper este lazo es un gran error, este vínculo es
inseparable y una nueva relación no puede impedir que ese vínculo permanezca lo
que se debe crear es pautas de respeto a la pareja para que no se presenten
roces o escenas de celos por imprudencia o falta de respeto a la expareja. Llenarse de tolerancia y comprensión y
paciencia es el mejor antídoto para no perder los estribos, dejar que cada
padre maneje las situaciones de los hijos ayudara a mantener distancia y
respeto por los hijos ajenos que ahora son vistos como nuestros, Enfrentar
estos problemas solo no suele ser la mejor decisión habrá momentos en que la
pareja actúa sabiamente y requiera buscar
un asesor profesional que les de pautas en el manejo de su nueva relación en
especial con sus hijos.
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