¿SERÉ
YO?
“Y JOSUÉ HIJO
DE NUN Y CALEB HIJO DE JEFONE QUE ERAN DE LOS QUE HABÍAN RECONOCIDO LA TIERRA,
ROMPIERON SUS VESTIDOS, Y
HABLARON A TODA LA CONGREGACIÓN DE
ISRAEL, DICIENDO: LA TIERRA DONDE PASAMOS PARA
RECONOCERLA”, ES TIERRA EN GRAN
MANERA BUENA”
NÚMEROS 14:6-7
NÚMEROS
14: 6-7
Si
algo va mal en nuestro hogar, en el
trabajo; las relaciones con otras personas
o en la iglesia buscamos el problema en el otro. Pocas veces hacemos
análisis objetivos donde nosotros seamos medidos con el mismo lente con que
juzga a otros.
Tengo
que confesar que en constantes oportunidades he sido víctima de esta manera de actuar. Me he dejado
influenciar desde mi interior por mis
conceptos preconcebidos y análisis personal y he obrado de maneras que no han ayudado a la solución del
problema. Parece ser que esa tendencia humana que heredamos de Adán (de justificarnos)
no nos hemos desprendido y todavía rige muchas de nuestras acciones.
Deberíamos
empezar por analizarnos nosotros mismos, quizá hallaríamos que somos parte de
esa tensa situación que se vive en las relaciones. Si nuestro problema fuera la
crisis de pareja o las relaciones con los hijos es necesario cuestionarnos como
hemos influido para acrecentar esa crisis con nuestras palabras hirientes,
frases negativas, poca atención, falta de diálogo y la ausencia de brindar
espacios acompañados de una calidad de tiempo.
Si
nuestros problemas fueran el manejo del
dinero observar como administramos mis
gastos y que correctivos estoy tomando para llegar a una salida que beneficie a
todos. El bien general prima sobre el interés propio. Si nuestra iglesia es poco amistosa ¿Lo hace usted?
¿Hay hostilidad entre los miembros del hogar, trabajo e iglesia? ¿Cuál es nuestra actitud y comportamiento? ¿Qué concepto
tienen los demás de mí? Puede que encontremos o no las respuestas dentro
de nosotros mismos, pero una cosa si es necesaria
y es que debemos estar seguros de que no somos parte del problema antes de
empezar a acusar a los demás. El anhelo de Dios es que seamos prosperados en
todo y esto incluye las relaciones que formamos.
El profeta
Habacuc expreso: “Jehová es mi
fortaleza, el cual hace mis pies como de ciervas…” Habacuc 3:19 y Pablo dijo: “Gracias sean dadas a Dios
que me lleva siempre de triunfo en Cristo Jesús…” 2 Corintios 2:14.
Entonces donde radican nuestros problemas en el hogar, iglesia o trabajo que no
permiten ser prosperados? EL ABANDONO DE
DIOS. Deuteronomio 8:11-18. Este es
el mayor problema que tienen los seres humanos para caminar en bendición. Quizá muchos prosperan pero hay que analizar qué
tipo de bendición estás experimentando ya que la que proviene de Dios no
añade tristeza, genera en nuestro corazón la sensación de que es el resultado
de una vida de obediencia.
Cuando el hombre se olvida de Dios pierde su comunión,
su destino se torna nubloso, no discierne entre el bien y el mal, cae en un
conflicto interno obrando en sus propios razonamientos.
Cuando el hombre se olvida de Dios, regresa a su vida el dominio de
aquellas viejas cosas que lo conducen a
obrar de una manera contraria a Dios y actúa como si Dios no existiese. Un
claro ejemplo lo encontramos en el lamento de Jesús sobre su ciudad. Jesús lloró
sobre Jerusalén porque ellos no
conocieron el tiempo de su visitación y era para ellos su paz. El abandono de
Dios es el resultado del descuido de la oración, la lectura de la Palabra, el
compañerismo, la piedad y otras cosas
que sostienen la vida cristiana. Al faltar estas disciplinas nuestra vida se
vuelve monótona y resentida cayendo en la crítica de nuestros líderes, conyugue
o hijos. Estamos llamados a Ser agentes de cambio, personas capaces de ver
oportunidades donde otros ven desolación, ver esperanza donde otros ven ruina,
ese es el espíritu que debe gobernar la vida del creyente que predica de un
Dios que llama las cosas que no son como si fueran
Si detectamos que somos parte del problema y queremos
ser proactivos debemos ser parte de la solución, más que quedarse mirando hacia
atrás en lo que pudo haber sido y no fue construir nuevas realidades basadas en
lo que está por delante y puede alcanzarse. Si queremos lograr lo que está por delante debemos llenarnos de
tres cosas:
· DIOS. Este
es el motor fundamental, es el cerebro de toda actividad exitosa, sin Él nada
podemos hacer que este conforme a su perfecta voluntad.
· MOTIVACIÓN. Sin duda la MOTIVACIÓN juega papel importante en cualquier
actividad en la vida, sin ella no podemos alcanzar grandes cosas lo contrario a
ella es la DESMOTIVACIÓN. La vida sin Dios y sin desafíos no tiene
sentido, los desafíos nos ayudan a comprender
nuestro potencial y capacidad de cambio para enfrentar las diferentes
problemáticas de la vida. Dios nos motiva a que “Todas vuestras cosas sean hechas
con amor” 1 Corintios 16:14. Otro factor que desmotiva es la confesión
negativa de palabras sea personal o de otros. Caleb y Josué sintieron ardor en
sus corazones ante la pobre visión del pueblo. (Proverbios 14:23; Eclesiastés
9:10-11).
· APROVECHAMIENTO TALENTOS Y DONES Si alguien nos escoge para una tarea es porque confía
en nosotros. ¿Será que Dios se equivocó al escogerte? Pienso que no, Él jamás
se equivoca, entonces el problema eres
tú y soy yo.
Hoy necesitamos personas con la visión de
Caleb y Josué capaces de infundir ánimo,
siervos que se muevan en fe y más allá
de lo que la vista y la situación presente vean un cúmulo de oportunidades
esperando por conquistar.
Hoy
necesitamos personas con visión emprendedora que asuman retos y desafíos
grandes, capaces de cambiar la historia de su hogar, iglesia, hijos, que abandonen de su vocabulario
palabras como crisis, no se puede, ya no hay tiempo, por frases alentadoras
como lo intentaremos de nuevo, es posible, si se puede, en Dios haremos
proezas. ¿En qué bando te gustaría estar?
CONCLUSIÓN
Cuando nos dejamos desanimar contagiamos a otros y
perdemos múltiples bendiciones de Dios, por lo cual es necesario que seamos de
los que infunden aliento en medio de las actitudes y palabras desalentadoras.
El ejemplo de Josué y Caleb es
pertinente para aquellos siervos y siervas que desean moverse conforme a la
visión de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario