HABLANDO SIN CAUSAR HERIDAS DOS: LAS
CAUSAS
Son muchos los factores que pueden llevar a una pareja a vivir en constante conflicto y guerra verbal. Hoy analizaremos tres causas que son muy marcadas en nuestra sociedad y que no se pueden tomar como ajenas a la realidad que viven los hogares.
LA CRIANZA
El hogar de dónde venimos es fundamental en la formación de
nuevos hogares. Es necesario generar ambientes de convivencia, respeto mutuo,
compañerismo y gestos y detalles de amor para que los hijos crezcan seguros y
adopten esas mismas posturas cuando decidan formalizar sus propias relaciones.
La mayoría de parejas se han levantado en hogares donde las palabras ofensivas
ha sido el diario vivir de sus padres y cuando empiezan un noviazgo y después
una convivencia más profunda repiten estos mismos patrones de comportamientos,
conductas insanas que conllevan a que el ciclo de violencia verbal continúe ya
en un escenario diferente al de sus hogares.
LO QUE VEN A SU ALREDEDOR
Tanto hombres como mujeres son fácilmente influenciados por su
círculo de parejas amigas y tienden a imitan estilos de convivencia de ellas
por lo general lo que no es sano (parece ser que siempre copiamos es lo malo).
El hombre aprende de sus amigos el trato que según ellos las mujeres deben
recibir para estar sujetas y controladas, (abusar de su condición de sexo
débil) la mujer por su lado trasfiere de su mismo sexo dos posturas, una es esa
necesidad de autodefensa y dos una actitud de sumisión pasiva (nació para eso)
y es allí donde tanto uno como el otro buscan obtener el poder que se ve
reflejado en no dejarse del otro, para ello levantan gritos, amenazas y en
otros casos agresión física. Los medios visuales de entretenimiento como la
televisión no son ajenos y colocan su granito de arena al influenciar con sus
temáticas distorsionadas el modelo de pareja utilizando un lenguaje hiriente
principalmente en las novelas que están cargadas de escenas violentas,
infidelidad, odios, venganzas, etc.
LA CULTURA.
La cultura es factor determinante en la formación de cualquier
sociedad. La nuestra tiene dos factores fuertes generadores de violencia, uno
es el conflicto armado que siempre ha estado presente en nuestros pueblos que
de alguna manera hacer ver que la violencia es un estilo de vida y el otro
factor el cultural reproducido en ese estereotipo que se ha clasificado la
pareja. El hombre como el sexo dominante y la mujer como la victima que
encuentra en la agresividad la herramienta para oculta una faceta débil. Esta
parte hace que en la discusión no se vean como una pareja con diferencias conceptuales
sino como enemigos que necesitan defenderse de su rival. El concepto de uno
solo se pierde y la figura de aliado desaparece por lo cual el siguiente paso
son las mensajes que se emplean para distanciarse del otro en lugar de buscar
puntos de encuentro y unirse de nuevo.
Más allá de las palabras ofensivas lo que se debe analizar es que este tipo de lenguaje conlleva más tarde a medidas extremas como la separación y en otros casos es el detonante de muchos problemas de salud. Las frases hirientes suelen hacer mayor daño que la misma agresión física manifiestan muchas mujeres.
Aunque es importante conocer el trasfondo de nuestros conflictos es igualmente sumamente importante actuar en el manejo del mismo, el hecho de que nuestra cultura sea violenta o los estereotipos dominen se puede ser agentes de cambios y marcar la diferencia cambiando la actitud frente a su pareja. El verdadero cambio y la verdadera revolución de una pareja comienza cuando cada uno asume que necesita cambiar individual y personalmente así el otro lo cambie o no. (comience con su lenguaje)
Más allá de las palabras ofensivas lo que se debe analizar es que este tipo de lenguaje conlleva más tarde a medidas extremas como la separación y en otros casos es el detonante de muchos problemas de salud. Las frases hirientes suelen hacer mayor daño que la misma agresión física manifiestan muchas mujeres.
Aunque es importante conocer el trasfondo de nuestros conflictos es igualmente sumamente importante actuar en el manejo del mismo, el hecho de que nuestra cultura sea violenta o los estereotipos dominen se puede ser agentes de cambios y marcar la diferencia cambiando la actitud frente a su pareja. El verdadero cambio y la verdadera revolución de una pareja comienza cuando cada uno asume que necesita cambiar individual y personalmente así el otro lo cambie o no. (comience con su lenguaje)
Ante
esta situación surgen preguntas como que se puede hacer para que las palabras
ofensivas no sigan destruyendo la relación de pareja ni afectando el entorno
familiar y como puedo mejorar mi actitud agresiva ante el otro de tal manera
que esto ayude a mantener una buena
convivencia aun en las diferencias.
convivencia aun en las diferencias.

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